Es evidente que su morfología será uno de los primeros criterios en la elección de su vestido de novia. Ciertas formas favorecen más que otras según el tipo de figura. A continuación, explicamos cómo orientarse.
Recordemos que existen los siguientes tipos de morfología:
Una vez que haya definido su morfología, conviene saber que existen tres grandes tipos de vestidos de novia:
Aunque sería simplificar demasiado afirmar que un tipo de vestido concreto es adecuado o no para su morfología, existen algunos principios generales que pueden serle útiles a la hora de elegir su vestido de novia.
En general, los vestidos de novia glamurosos tipo sirena realzan las curvas al estar muy pegados al cuerpo. Suelen recomendarse para mujeres esbeltas con morfología en «8». Los vestidos en A y los voluminosos, por su parte, tienden a disimular las caderas. Pueden ser ideales para figuras en «A» o en «O», aunque tampoco están descartados si tiene una figura en «8».
Si tiene una morfología en «H», evite los vestidos que marquen la cintura. Opte en cambio por un vestido de novia bohemio, fluido, sobrio y elegante a la vez. El vestido de novia romántico, fluido y de encaje, también puede ser una elección excelente.
Si es curvilínea con un bonito escote, ¡sáquele partido! Un escote cuadrado, por ejemplo, resulta muy femenino. También puede optar por un vestido de corte imperio, cuya cintura alta ayuda a disimular un abdomen redondeado.
Si es de estatura baja, ¿por qué no atreverse con un vestido de novia corto? Es una opción perfectamente válida, al igual que para las mujeres con morfología en «V». La ventaja: realza unas piernas bonitas y evita que un vestido largo acorte visualmente la figura.
Independientemente de su morfología, no dude, durante las pruebas, en solicitar la opinión de las asesoras de la tienda de vestidos de novia o de las personas que la acompañen.
Las profesionales sabrán valorar a simple vista qué forma de vestido de novia se adapta mejor a su figura. Y sus seres queridos, que son quienes mejor la conocen, le darán la confianza necesaria para sentirse radiante con el vestido de novia elegido. ¿No es ese el objetivo?